
Raquel de Bordóns
“En septiembre empiezo la dieta sin falta.” ¿No os ha pasado nunca que, mediado el mes de agosto y relajado en esas horas estivales en las que el sopor te vence, aparece una pequeña inquietud en tu mente que te hace sentir que hay que empezar nuevos proyectos?
No sé para vosotros, pero para mí septiembre siempre ha sido el mes en el que empieza el año. Enero es un buen principio para el calendario gregoriano. Pero septiembre es el mes. Para mí es un mes importante porque es en el que empecé mi vida. Es el mes en el que empiezan los colegios. Todas las madres y padres podrán entender bien lo que digo. Comprar libros, estuches, bolígrafos nuevos. Ay, recuerdo con nostalgia esas visitas a las papelerías donde me embriagaba ese olor a papel que todavía hoy impregna mis sentidos.
Pero no solo eso. Septiembre es el mes de los proyectos y de los buenos propósitos. En septiembre decidimos volver al gimnasio y perder esos kilillos que hemos acumulado durante el verano (en el mejor de los casos). A veces hemos ido atesorando esos kilos desde el invierno, momento en el que olvidamos esos buenos propósitos del septiembre anterior, cautivados por las suculentas y cariñosas comidas de las Navidades. Tras ese momento (que otros llaman año nuevo), el frío que invita al recogimiento nos aleja de esos buenos propósitos y nos aletarga como si fuéramos tortugas.
Por eso me encanta septiembre. Los cuerpos lucen dorados por el sol y las mentes se encuentran tranquilas y relajadas después del periodo vacacional. La vida regresa poco a poco a la gran ciudad y la va inundando de hormiguitas que vuelven poco a poco a sus rutinas llenando las avenidas, tan solo unos días antes, medio desiertas. El bullicio todavía no es excesivo, pero las calles rebosan de la alegría de los niños, de los reencuentros y de los recuerdos estivales compartidos.
Este año septiembre nos va a regalar un nuevo proyecto. Nace La torre del ojo y, como todo nacimiento, ilusiona, abruma y, a la vez, genera esa incertidumbre emocionante que te hace desear verle la cara a tu bebé y empezar a conocerle poco a poco. Para darte cuenta de que todo principio creado con ilusión y, para más inri, en septiembre, solo puede ser un gran proyecto.



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