
Ignacio Corral Tous
“Los soldados negros alistados en el ejército yanqui, durante la Guerra Mundial, enseñaron el blues a los blancos, y los blues se pusieron de moda… Los blues permitieron a los negros ser alguien, por primera vez, por muy mala fama que ello supusiera”
(Enrique Gil Calvo, Los depredadores audiovisuales)
NO CAMBIAN LOS TIEMPOS
I.—
Dejad paso a la corriente que emana
de los mismos fluidos que ya os empapan:
dejad que corra de Oeste a Este,
que de Norte a Sur su fulgor despierte
conciencias dormidas, albores recientes,
flores anochecidas, hogueras nutrientes.
II.—
Apartad pues y al agua bendita
que asciende del infierno ardiente
dejad paso franco, no os interpongáis
pues con fuerza inaudita e incipiente,
trae la buena nueva de la mezquindad:
corramos pues todos ante ella a postrar.
III.—
Y así arrodillados, vencidos, callados,
este océano herido nuestros sueños ahoga;
su ruido y su furia los vemos ahora,
demasiado tarde para echarse atrás
pues silencio eterno nos hizo jurar
a cambio de nuestro veneno ritual.
IV.—
No lloréis más niños, ancianos, cantores:
no nos prometieron fervientes pasiones,
vendió la corriente tan sólo ilusiones,
castillos de arena que el viento se lleva,
entelequias ciegas para ahogar las penas,
mas no realidades; esas: ¿quién las sueña?
MASTERS OF WAR
Bob Dylan
I.—
Esta es la letanía de la pistola
que bajo mi mano se apoya,
la letanía de quien observa
dentro de vuestras miradas
rindiendo cuentas del mal que orbita
detrás de vuestras máscaras.
II.—
Esta es la letanía de las balas
que al albur viajan, sin dueño,
sin destino certero, a expensas
de la absurda puntería del momento:
no tienen alma los proyectiles,
eluden sin conciencia alguna el silencio.
III.—
Esta es la letanía de los niños
asesinos que, mirando al suelo,
disparan a sus propios sueños, asediados
por el hambre, la miseria y el miedo;
no hay en ellos odio, es todo un juego:
la muerte, el alcohol, el sexo…
IV.—
Esta es la letanía de la sangre
de los inocentes brotando de la tierra calcinada,
de los campos del exterminio inminente,
que en su grito de súplica silenciada
invocan al Dios de Occidente con la fe
del converso rezando para que cambie su suerte.
TRANSMISIÓN EN DIRECTO
“El punk no era más que una única frase rabiosa y venenosa de una o dos sílabas, necesaria para reavivar el rock & roll. Pero antes o después alguien iba a querer decir algo más que “¡que te jodan!”, Alguien iba a querer decir “¡estoy jodido”!”
(Tony Wilson)
I.—
¿En qué momento Ian Curtis
deja de transmitir en directo
para hacerlo desde el más allá
de su conciencia?
No lo sé, chico, no lo sé;
quizás sea divino, quizás infernal,
o un simulacro en la oscuridad
a la búsqueda de su propia identidad.
No lo sé, muchacho, quizás
desde el silencio intenta evocar
la voz que pretende elucidar
con sus gritos y gemidos espectrales …
o quizás sus absurdos balanceos
respondan a un ritmo y a un tiempo
que no son el suyo ni el nuestro.
Sólo sé que su imagen, su retorcido gesto
de furia y su extraviada mirada …
todo convertido en grito inmerso, ahora
mismo me desgarran,
tal como a él mismo lo descalabraron
en su galopar sin tregua
sobre ese extraño himno de lo eterno.
II.—
Y podríamos bailar
desde el crepúsculo,
sin una sola palabra …
escuchando abrazados
el silencio
hasta enloquecer
en la entelequia,
amaneciendo.
III.—
Más allá del ruido y el deseo,
de los aberrantes brincos suicidas
de cuerpos chocando sin sentido
como muñecos de muelle y goma …
Más allá del sinsentido de sótanos
de los locales apestados y húmedos,
inundados de orina y vómitos
donde arrastramos nuestros cadáveres.
Más allá de la oscuridad de la noche
y su silencio de aullidos acechantes,
y de la locura no asimilada,
y de nuestros millones de dientes.
Más allá de las cloacas
donde tan a gusto nos desplazamos,
y de los suburbios de tinta
o las etílicas avenidas púrpura y canela.
Más allá de todo lenguaje articulado,
de todo deseo no manifiesto, de toda desaparición …
fuimos capaces de saltar al abismo
convirtiéndonos para siempre en propietarios de lo eterno.
NEGRO Y TRISTE
“Cold empty bed …”
(Black & Blue)
Mi piel me delata
aunque mi alma canta:
tanta tristeza
no admite certezas.
¿Qué puedo hacer
si tú no eres mi destino?
La cama está fría y es invierno,
no hay con qué caldearse
pues no hay dinero
y el azul de las canciones
siempre tiñó de sangre coagulada
a los espíritus de estómago incierto.
A este paso nadie
me va a admitir ni el saludo,
hasta los viejos parroquianos
miran ya hacia otro lado
cuando se cruzan conmigo:
¡qué triste es mi lamento!
Así que no digas que no tengo
motivos para quitarme de en medio,
si hasta envidio a los perros:
ellos tienen al menos dueño.
¿Qué puedo hacer
si mi futuro queda tan lejos?
CASI TÚ, CASI TRISTE.
Almost Blue,
almost doing things we used to do…
(Almost Blue, —Elvis Costello/Chet Baker)
Casi tú en la imagen
que la lluvia quiere proyectar
esta tarde sobre los cristales.
Casi tú y yo
en esta tristeza de reflejos
cincelados sobre el pasado
a golpe de recuerdos,
de fruta que creíamos
prohibida, tan deseada
en los otoños del ayer.
Casi tristes al recordar
que un día la felicidad
era más fuerte que la necesidad
y el viento
nos empujaba siempre
hacia adelante
como a camaradas en la lucha,
como a soldados en el frente,
como a enamorados
imaginando un futuro juntos.
Casi intactos al vernos
en las viejas fotografías
que reposan en ajados marcos
sobre las estanterías
como naturalezas muertas
de almas que se creen vivas
en un tiempo inexistente
y renuncian a ser conscientes
de sus propias renuncias
de sus tristes fracasos.
Casi nosotros, danzando
la danza de las ilusiones
y el tiempo recobrado;
el baile del tú y el mí,
el baile del paso cambiado
y la improvisación emocionada;
la esperanzadora coreografía
de que todo lo posible
ha sido construido con amor,
entereza, dignidad y ternura.



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