
Marcos Ballester
— ¡Ya no te aguanto más! ¡Me tienes hasta las narices! Has estado toda la tarde de arriba para abajo, de un lado a otro, sin avisarnos, sin decirnos adónde te dirigías. Has estado haciendo lo que te ha dado la gana sin pedir permiso ni nada… ¡Y lo peor de todo es que ni siquiera te das cuenta de las consecuencias de tus actos!
» Solo con verte me sacas de mis casillas. Tienes la poca vergüenza de ir por ahí haciendo lo que te da la gana, molestando a unos y a otros… Hace un rato fuiste a molestar a mi mujer. Te pusiste junto a ella a insistirle, como una babosa pegajosa que se resiste a avanzar. ¡Eres como una maldita pesadilla que regresa cada noche hasta que consigue volverte loco!
» Tal vez eso es lo que quieres, ¿no? ¿Quieres volvernos locos a todos? ¡Pues no lo vas a conseguir conmigo, malnacido! Voy a pegarte un tiro… o a electrocutarte… Tal vez te arranque la cabeza con mis propias manos… Pero te aseguro que no vas a salir con vida de esta. No voy a permitir que vengas a mi casa a intimidar a mi familia y a salirte con la tuya.
» Mi mujer es una santa y no ha querido hacer contigo lo que tendríamos que haber hecho desde un principio. Te apartaba y te decía que te fueras a otro lado con buenas formas; y por un momento hasta le hacías creer que te había convencido para no volver… Pero, al rato, volvías. Volvías a venir… ¿Para qué vienes? ¿Por qué insistes en volver a mi casa? ¡Sé que no vienes a por mi dinero! Pero… ¿a qué vienes? ¿No te cansas de venir aquí cada tarde y cada noche? ¿Por qué no llamas a la puerta como todo el mundo? Tal vez, si lo hicieras, te podría matar ahí mismo… Sacaría la escopeta por la mirilla y te llenaría el cuerpo de plomo, desgraciado.
» ¡Pues no me vas a volver loco! Ya no voy a pensar más en ti. Voy a jugar a tu juego. Voy a permitir que hagas lo que quieras. Es más… ¡Dejaré abierta la puerta principal y las ventanas! A ver qué haces ahora… ¿Es eso lo que quieres, no? ¡No te rías, desgraciado! ¡No te rías de mí! ¿Es eso lo que quieres? ¿Quieres que deje abiertas las ventanas y la puerta? Quieres que pase tanto calor como tú, ¿verdad? No te gusta verme desde el otro lado de la ventana con el aire acondicionado puesto… ¿Acaso tienes envidia de mí? ¿Te gustaría tener las cosas que yo tengo? No…. No creo que sea eso… ¡Lo que te gustaría es ser un hombre como yo! He dado con la tecla, ¿verdad? Es eso lo que quieres…. ¡Vas a tener que joderte! Has nacido cobarde y diferente… Y así es como morirás.
¡Chas!
Miguel, déjate ya de tonterías, por favor. ¿Has matado ya al mosquito?
No lo sé, Gema… Creo que ese malnacido se ha vuelto a escapar.



Deja un comentario