
Juan José Jurado Soto
Se podría decir que popurrí es una palabra de “ida y vuelta”. A nuestro idioma llegó del francés pot-pourri, pero la lengua gala la tomó del español olla podrida. Por lo tanto, pot pourri es un calco semántico, es decir, una palabra extranjera que se incorpora a otra lengua mediante una traducción literal.
La olla podrida es un guiso español con una gran variedad de ingredientes, muy típico en la provincia de Burgos. Se trata de un plato que era propio de las clases pudientes, dado el elevado coste por los numerosos ingredientes. Desde mediados del siglo XVI, hay muchas referencias a este plato en nuestra literatura. Así, Miguel de Cervantes lo recuerda en la segunda parte de El Quijote (1615): “Aquel platonazo que está más adelante vahando me parece que es olla podrida, que, por la diversidad de cosas que en las tales ollas podridas hay, no podré dejar de topar con alguna que me sea de gusto y provecho”. En algunas novelas picarescas hay ejemplos de “ollas pobres”, como muestra irónica de la necesidad de los protagonistas.
Hay quienes sostienen la hipótesis, no con mucho fundamento, de que originalmente se llamaba olla poderida (de “poder”), ya que solo los poderosos podían permitirse un plato tan abundante y costoso. Siguiendo con esta idea, la “e” se perdió con el tiempo y quedó la palabra “podrida”.
En Francia, François Rabelais incluyó pot pourri en su último libro de Pantagruel (1564). En el siglo XIX, en dicho país vecino, pot pourri presentaba varios significados: mezcla de piezas musicales, mezcla de flores aromáticas secas para perfumar en espacios interiores y recipiente de cerámica usado para contener esa mezcla de flores.
En España, tal y como explica el Diccionario de la RAE, popurrí significa: “1. m. Mezcolanza de cosas diversas, cajón de sastre. 2. m. Composición musical formada de fragmentos o temas de obras diversas”. De esta forma, popurrí se usa para referirse a una mezcla de cosas variadas, como por ejemplo una compilación de textos, géneros o estilos literarios; incluso de palabras y opiniones diversas: “Su discurso fue un popurrí de ideas sin conexión”. En su segunda acepción, centrado en el ámbito musical, se habla de popurrí para señalar fragmentos de canciones o temas musicales unidos en una sola pieza, en ocasiones de un mismo autor, muy común en espectáculos: “Al piano, el cantante interpretó un popurrí de sus mejores boleros”.
También en nuestro idioma, traído del francés, se denomina popurrí a la mezcla de maderas, flores secas y especias destinada a perfumar espacios como habitaciones, armarios o cajones. Se coloca en recipientes abiertos o en pequeñas bolsas de tela. Para elaborarlo, se emplean virutas de madera, flores y especias o plantas aromáticas, de olor. El recipiente, generalmente de cerámica, suele tener tapa con orificios que permiten la difusión del aroma.
Popurrí: el plural correcto es popurrís. No son válidas las formas popurri, pupurrí ni pupurri. Son sinónimos: revoltillo, amalgama, combinación, mezcla, mixtura, variedad, miscelánea. Sus antónimos incluyen: homogeneidad, orden, uniformidad, semejanza.




Deja un comentario