
Fernando Martín Pescador
Springsteen: Deliver Me from Nowhere, dirigida por Scott Cooper, Bluegrass Films & Gotham Group, 2025.
Hasta que me quede sin voz, dirigida por Mario Forniés y Lucas Nolla, Movistar Plus+, 2025.
No todo está escrito. No todo está inventado. Los seres humanos seguimos buscando e inventando nuevas historias y otras formas de contarlas. Y esto puede constatarse en todas las expresiones artísticas: literatura, cine, música, pintura… Encontramos en la cartelera actual dos películas, una estadounidense y otra española, que son una buena muestra de esto. Curiosamente, ambas tienen varios puntos en común: las dos tienen a un roquero como protagonista (Bruce Springsteen y Leiva); las dos giran en torno a la enfermedad de ese roquero (son dos enfermedades distintas); las dos sitúan al artista asomado a un precipicio; las dos exploran el proceso creativo del artista; debido a esto último, gran parte del metraje de las dos películas muestran al protagonista solo, guitarra en mano; las dos revisan la relación del artista con sus padres.
El espectador que se embarque en Hasta que me quede sin voz no se llevará ninguna sorpresa. Se trata de un documental cuyo mayor aliciente, a priori, es la omnipresencia de Leiva. Comienza hablando de su infancia y luego nos presenta a sus padres, que se hacen querer desde el inicio. Su madre le enseña a cocinar por teléfono y su padre escribe poesía. Él los va a visitar al barrio y los tres cenan en la cocina de casa como supongo que hicieron un millón de veces cuando Leiva todavía vivía con ellos. Recomendable.
La película dirigida por Scott Cooper es bien distinta. Basada en la novela homómina de Warren Zanes (Deliver Me from Nowhere), se centra en un momento decisivo de la carrera de Springsteen: está a punto de convertirse en la estrella que es hoy, pero su pasado y su situación vital le piden que haga algo totalmente distinto a lo que se espera de él. La película está llena de sutilezas y huye de los triunfalismos de las biopelículas. El largometraje supondrá, muy posiblemente, la consagración de Jeremy Allen White como estrella de cine (ya ha triunfado en televisión con las series Shameless y The Bear) y la consagración de Scott Cooper como director, que, a pesar de tener una filmografía interesante que atrae a estrellas como Christian Bale, Jeff Bridges, Maggie Gyllenhaal, Collin Farrell y Rosamund Pike, todavía no nos ha dado su mejor película (mi favorita sigue siendo su ópera prima, Corazón Rebelde – Crazy Heart, 2009).
Con gran habilidad y muy sutilmente, Deliver Me from Nowhere, termina dando gran protagonismo a su mensaje de sensibilización hacia la depresión, una de las enfermedades mentales más frecuentes de nuestro tiempo. «A día de hoy», dice el mensaje final, «Bruce Springsteen sigue luchando contra la depresión. Pero con ayuda y con esperanza.»





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