
Raquel Bordóns
Nunca la muerte y la vida se entremezclaron tanto en un mes como en el mes de noviembre.
Ya el primer día de este mes goza de nombre por ser el día de todos Los Santos en España y en otros países europeos y de América. Mala suerte para Los Santos, que para llegar a este estatus han tenido que pasar por encontrarse con el hombre de la guadaña. Eso nos lleva irremediablemente al segundo día del mes, en el que se celebra el día de los difuntos, especialmente en México.
La noche del 1 de noviembre las calles se llenan de niños, y no sólo de niños, engalanados con sus más horrendos disfraces y tintados de sangre por todas partes para emular monstruos, muertos vivientes y otros terroríficos seres. El horror se mezcla con la fiesta y la muerte se entrelaza con las risas y se endulza con los caramelos.
Mientras tanto, a miles de kilómetros de distancia, la muerte también se hace protagonista en esos días. El respeto a los difuntos se manifiesta en los habitantes mexicanos que piensan que, mientras un sólo pensamiento suyo permanezca con sus difuntos, son capaces de prolongar la vida eterna de éstos.
Por tanto, noviembre nos permite y nos regala saltar de la muerte a la exaltación de la vida. Un 11 de noviembre, tan cercano y tan lejano que todavía se sienten las cicatrices en las almas del planeta, puso fin a la locura de unos pocos hombres que acabaron con la vida de tantos inocentes.
Era el fin de una primera guerra mundial que parecía pronosticar un gran aprendizaje al que subirse para evitar la repetición de semejante salvajada. ¡Habría sido hermoso balancearse en ese sueño!
Ese mes de noviembre sonaron las trompetas de la paz y brillaron estrellas de reconstrucción, de celebración y de esperanza. Quizá las Leónidas cayeron por primera vez (aunque seguramente no, pero resulta romántico creerlo) aquel año creando ese pico de lluvia de meteoros que se ha mantenido durante cerca de un siglo los días 17 de noviembre.
¡Cómo no va a celebrar el mundo el triunfo de la vida cada mes de noviembre!!! ¡Cómo no va a decorarlo con música cada 22 de este undécimo mes celebrando el día internacional de la música por Santa Cecilia!
Celebremos con música, con lluvia de estrellas que, a pesar de la locura de unos cuantos, la vida se abre paso y florece escabulléndose traviesa del hombre de la guadaña.



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