
Albos
Los villancicos sonaban, sus manos me sujetaban, sus palabras tranquilizaban esas ganas de correr y querer ver todo. Ahora sus manos me sujetan desde otro lado. Sigo disfrutando la navidad como esa niña que era. Con la casa engalanada, su voz alegre colocando los adornos que daban calor y color a la CASA en la que vivimos esos momentos preciosos que no quiero olvidar. Sus olores a dulces, turrones que, sin ser de gran calidad, para mí eran los mejores del mundo.
No quiero olvidar esas navidades sencillas en que lo poco era mucho y vosotros estabais…
Cuento e ilustración publicados en La Revista de Valdemoro (diciembre 2024).



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