
Fernando Martín Pescador
Félix Romeo compartió conmigo en varias ocasiones que a él lo que le habría gustado es poder vivir de la literatura, de su escritura, sin necesidad de publicar novelas. A él le habría encantado poder vivir de sus escritos libres y espontáneos. ¿Eran sus escritos libres? Siempre trabajó para que tuvieran un alto grado de libertad. ¿Eran sus escritos espontáneos? Félix era una persona espontánea. Ingeniosa. Sus escritos solían ser frescos. Muy frescos. Rara vez espontáneos. Sus textos, además de talento y oficio, tenían siempre mucho trabajo detrás.
Cuando me topo con libros como Instantáneas a dos voces, el libro de Gerardo Piña-Rosales y Daniel R. Fernández, entiendo perfectamente lo que Félix quería decir. En muchas ocasiones, la primera novela de un autor posee grandes dosis de libertad. El autor es todavía incauto. A veces, hasta goza de una hermosa inocencia. Sin embargo, la segunda novela viene condicionada por la primera y, a partir de ahí, cada obra carga con el lastre de todas las anteriores. Por eso, en muchas ocasiones, salirse de todos los géneros literarios, poder publicar un libro sin ningún tipo de presión ni pretensión, puede ser altamente liberador y darnos gratas sorpresas. Es el caso de Instantáneas a dos voces. Dos amigos, curtidos en la escritura, tienen la posibilidad de publicar sus fotografías en blanco y negro y tienen la libertad para acompañarlas con los textos que les vengan en gana.
Claro, como dice Spiderman, tener tal poder conlleva una gran responsabilidad. Y los dos amigos (cuates se autodefinen) componen al alimón (también siguiendo las palabras de los autores) un libro hermoso, fresco, publicado en español en los Estados Unidos de América. Hermoso por sus fotografías y fresco por sus textos. Dentro de esa libertad creativa, los autores (Daniel pone texto a las fotos de Gerardo y viceversa) aprovechan para reflexionar, siempre con gran sentido del humor, sobre el arte de la fotografía, sobre las variedades del español en Estados Unidos (ambos forman parte de la Academia Norteamericana de la Lengua Española – ANLE), sobre las relaciones de pareja, sobre la pobreza y la mendicidad en el país más rico del mundo, sobre la necrofilia, sobre el derecho del artista a fotografiar a un desconocido, sobre las quinceañeras, sobre los cazadores de sonrisas, sobre los veteranos de guerra, sobre la isla del tesoro, sobre el señor de las gaviotas, sobre la pena de muerte, sobre el alcoholismo…
Un libro libre. O, como dirían los franceses, un livre libre.
Y, para aquellos que sientan curiosidad por ver más fotografías y textos de Gerardo Piña-Rosales, pueden visitar su página web:




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