
Julián Villar
No es un mal comienzo de año. El año promete. Este es mi primer proyecto del 2026 y se trata de un lugar donde puedo mostrar mis fotos más personales. Aquellas que hago paseando por la vida. Cuando paro. Cuando no voy acelerado. Cuando me da tiempo a mirar y no solo a ver. Las que no muestro. Las que se quedan para mí. No porque las tenga escondidas, sino porque no encuentro el momento. No encuentro el interlocutor apropiado. No veo la conversación que puedan originar.
La fotografía, el arte en general, una conversación, un juego, una manipulación… Todo se suele generar con una intención, pero se puede interpretar de mil formas diferentes. Por lo tanto, es cosa de dos (como mínimo). Y por qué no hacerlo interesante: crear una conversación sin palabras. Para eso está el idioma universal del arte.
Hablemos de la provocación. Hay que ser consciente de que solo será provocado el que quiera serlo. Puedes provocar miedo, alegrías, llantos o risas. Asco. Incluso repulsión absoluta. Todo ante una misma situación. La diferencia: los ojos con los que miras y el cerebro con el que escuchas.
Si consigo provocar, aunque sea un poquito, el trabajo está bien hecho. Aquí merece mencionar al que, en mi opinión, es uno de los grandes provocadores de la historia: Joel Peter Witkin.
Y aquí viene la moraleja: no debemos mirar con nuestros prejuicios, sino con los ojos del artista. Debemos preguntarnos por qué. Creo que nos hará crecer como personas. Nos hará ver desde puntos de vista diferentes y entender mejor la vida.
Consume arte. Genera arte. Y aprenderás a ser cada vez más tolerante.
Con esto me despido. Ojalá hayáis tenido mejor suerte que yo en 2025, que hayáis tenido un año decente. Para mí, ha sido otro año de mierda. Y con este van ya 58.



Deja un comentario