
ENCICLOPEDIA, DICCIONARIO, MATABURROS, ATLAS Y MAMOTRETO
Juan José Jurado Soto
En esta ocasión, exploramos cinco términos relacionados con las grandes obras que, en sus páginas, contienen un universo de palabras. Estos imponentes volúmenes despiertan la curiosidad y el peso de la memoria colectiva.
ENCICLOPEDIA
La palabra enciclopedia tiene su origen en el griego clásico, de enkýklios paideía, formada por: en (“en”, “dentro”), kyklos (“círculo”, «general») y padeía (“educación», “instrucción»). Por lo tanto, su significado es: «educación circular» o «educación general». Los griegos usaban la frase para referirse a un círculo o colección de conocimientos necesarios que todo griego debería adquirir para tener una buena educación integral. Del griego derivó al término latino encyclopaedia y posteriormente evolucionó a las lenguas modernas para designar a un tratado donde se recopila todo el conocimiento humano.
Como vemos, lo que en el antiguo griego se escribía de forma separada, en latín pasó a ser una sola palabra. Se debe a errores de copistas y traducciones latinas del siglo XV el que ambos términos se fusionaran en un solo concepto, el cual terminó siendo adoptado por los humanistas del Renacimiento para titular sus obras. Así, lo que inicialmente aludía a una educación integral de los conocimientos básicos, pasó, en la Época Moderna, a designar la recopilación del saber humano (de manera general o de un campo específico) en grandes obras impresas.
Aunque el término no se usó como tal hasta el siglo XVI, la intención de sistematizar el saber humano ha existido desde la antigüedad, con autores como Aristóteles o Plinio el Viejo, que son considerados los precursores de este género. Pero, aunque con el paso de los años surgieron obras más completas y con un enfoque más investigativo, no fue hasta el siglo XVIII cuando se produjo el gran cambio.
El concepto moderno se consolidó con la Cyclopaedia de E. Chambers (Inglaterra, 1728). A partir de la propuesta de traducir esta obra al francés, D. Diderot y J. R. d’Alembert convirtieron el proyecto en una obra monumental y original: la Encyclopédie (1751-1777). Esta obra contó con más de 160 redactores, con pensadores como Voltaire y Rousseau. Adoptó el orden alfabético, lo que resultó ser un tanto subversivo para la época, ya que anteponía temas diversos a otros religiosos o monárquicos (la «A» de artesano figuraba antes que Dios o Rey). Una obra que tuvo un gran impacto político al considerase el motor intelectual que encendió la mecha de la Revolución Francesa.
Actualmente, las grandes enciclopedias han dejado de imprimirse. La Enciclopedia Británica, la más antigua en inglés, lo hizo en 2012, con 32 tomos y 244 años de historia. El cambio se debe al dominio de las ediciones digitales y la imposibilidad de competir en velocidad de actualización con plataformas como Wikipedia.
Hoy, Wikipedia se considera la enciclopedia más grande jamás escrita en términos de artículos y palabras, con millones de entradas en cientos de idiomas. Ahora bien, la calidad de muchos de sus textos y la elección de los artículos, es muy cuestionada.
La Enciclopedia Espasa, que supera los 120 volúmenes y más de 175.000 páginas (edición principal y suplementos), es una de las obras de consulta más extensas impresas en español.

DICCIONARIO
Entendemos por diccionario la obra de consulta que recopila, generalmente en orden alfabético, las palabras o expresiones de una lengua o materia específica (diccionario de arte, de medicina, de derecho…), para ofrecer su significado, etimología, ortografía y uso correcto.
La palabra diccionario procede del latín tardío, de dictionarium; que a su vez deriva de dictio (“dicho”, “palabra”) y la raíz del verbo dicere (“decir”, “indicar”), con el sufijo -arium («lugar» o «instrumento para una acción»). Así, dictionarium significaba originalmente «lugar o colección de palabras».
Los primeros intentos de organizar palabras surgieron en las antiguas civilizaciones (en Mesopotamia o en Grecia). En la Edad Media, el término dictionarium fue introducido por John de Garland, alrededor del año 1220, para referirse a obras de ayuda a la dicción latina, reemplazando otras palabras usadas hasta entonces: glossarium (“glosario”) y vocabularium (“vocabulario”).
En la Edad Moderna se estableció el uso del diccionario como el repertorio alfabético de palabras que conocemos hoy. En la lengua española son obras clave: Tesoro de la lengua castellana, o española de Covarrubias (1611) y, posteriormente, el Diccionario de Autoridades (1726 -1739), primero de la Real Academia Española (fundada en 1713), origen del Diccionario de la lengua española (DLE), que conocemos hoy y que se inició con la edición de 1780. Esta obra, en su 23ª edición de 2014, fue un hito en el Tricentenario de la RAE, con más de 93.000 entradas y una publicación en un solo tomo, con actualizaciones desde entonces, dando muestras de que se trata de un libro vivo y de referencia a lo largo de sus casi tres siglos de existencia.
Curiosamente, hay quienes aseguran que la palabra diccionario es la menos buscada en estos libros de consulta, ya que quien no sabe lo que es un diccionario, no puede buscarla en ellos y quién ya lo sabe, no tiene necesidad de buscarla.
Se cuenta que un joven aspirante a escritor le preguntó al francés André Gide, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1947, qué libros debía leer para formarse en el oficio de literato. La respuesta fue sencilla y clara: «Lee diccionarios». Un consejo que enfatiza la importancia del dominio del lenguaje y la precisión léxica como base esencial para cualquier labor literaria. Esta anécdota también podemos escucharla o leerla teniendo como protagonista al escritor argentino Jorge Luis Borges.

MATABURROS
La palabra mataburros es un término, aceptado con un tono festivo por la Real Academia Española (RAE), que es usado en varios países de América Latina, para referirse al diccionario.
La etimología parece tan clara como divertida. De manera coloquial y figurativamente, se llama burro a una persona poco instruida. Por lo tanto, el mataburros es ese libro que acaba con la ignorancia de quien lo usa.

Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=85753818
ATLAS
Conocemos como atlas a una colección de mapas geográficos, históricos, de una obra literaria…, que se presenta en un libro, generalmente de gran tamaño y con un índice de localización detallado.
La palabra atlas, del griego Atlantis, se relaciona con la mitología griega y proviene del personaje Atlas, que se traduce como «el que soporta» o «muy resistente». Atlas era un fuerte y sabio Titán condenado por Zeus a cargar sobre sus hombros por la eternidad la bóveda celeste (o el mundo en versiones posteriores) como castigo tras perder la guerra de los Titanes contra los dioses olímpicos.
Se debe al cartógrafo Gerardus Mercator el uso de esta palabra para las colecciones de mapas, porque solía dibujarse en la portada de estos libros la imagen del referido Titán sosteniendo la esfera terrestre. Aunque Mercator utilizó por primera vez el término Atlas en 1595, no se refería inicialmente al Titán; en el prólogo de su obra, explicó que le dio ese nombre en honor del sabio astrónomo y filósofo Rey Atlas de Mauritania, que creó el primer globo celeste. Con el tiempo, la figura del rey mauritano y la del Titán mitológico se fusionaron en la cultura popular, prevaleciendo la imagen del gigante sosteniendo el mundo, según figuraba en los Atlas modernos.
Las montañas del norte de África se llaman Atlas, por el Titán griego, ya que, según la mitología, estando en esa región fue petrificado por Perseo en forma de cordillera.
También, en anatomía, se denomina atlas a la primera vértebra cervical, porque es la encargada de sostener el cráneo (la cabeza), imitando la labor del Titán que sostiene el mundo.

MAMOTRETO
El término mamotreto proviene del griego y significa literalmente «criado por su abuela», ya que se atribuye a las abuelas el criar niños con exceso de peso. La palabra evolucionó para describir algo gordo o abultado.
Actualmente, entre otros significados, se utiliza mamotreto, de manera coloquial, para designar a los libros de gran tamaño, especialmente si son irregulares o de un formato fuera de lo común, difíciles de manejar y algo “pesados”, a veces en el amplio sentido de la palabra. Entre sus sinónimos más comunes destacan términos como tocho y libraco.
Los mamotretos son obras literarias ambiciosas, voluminosas, densas y a menudo estructuralmente complejas, tanto por su extensión como por su contenido. Suelen tener mucha profundidad en cuanto a intriga, personajes y tramas que se entrelazan a lo largo de sus numerosas páginas, requiriendo del lector una inversión de tiempo y atención.
Estos libros tan grandes son extensas obras literarias, como la novela Guerra y Paz de Tolstoi que, según la edición, puede tener entre 1200 y casi 2000 páginas. Pero también pueden ser el conjunto de varias obras o partes, como es el caso de antologías de autores diversos o de trilogías, a menudo publicados en un solo volumen, en ediciones cuidadas y especiales, como es el caso de El Señor de los Anillos de Tolkien.
La novela del Renacimiento español La Lozana Andaluza de Francisco Delicado, divide sus capítulos en mamotretos, refiriéndoles a las diferentes partes de la historia, cada una densa en sí misma.

https://risdmuseum.org/art-design/collection/picture-book-09010#content__section–use–1460201


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