
Fernando Martín Pescador
Familia, dirigida por Fernando León de Aranoa, 1996.
Rental Family (Familia de alquiler), dirigida por Hikari, 2025.
Father Mother Sister Brother,dirigida por Jim Jarmusch, 2025.
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Imagino que Fernando León de Aranoa estará contento. La idea que originó su primer largometraje como director, Familia, es también el punto de partida para una de las películas estrenadas este viernes en España, Rental Family, dirigida por la japonesa Hikari. En este mundo, todo tiene un precio. Y, si no tenemos la familia que queremos, ¿por qué no alquilar una que sea de nuestro agrado? A Fernando León le salió bien. Familia, su ópera prima, sigue siendo una de sus mejores películas. En muchos sentidos, la mejor que ha hecho. Tal vez, por todo lo que prometía como película.
Aclaremos que Rental Family no se trata de un remake. Son dos películas totalmente distintas aunque las dos combinan el humor y el drama con gran maestría. Familia, de 1996, con un presupuesto mucho más pequeño, basa casi toda su acción en una casa con un grupo de actores estupendos y se centra más en el personaje que decide contratar una familia de alquiler. Rental Family, con un presupuesto mayor (es una coproducción japonesa y estadounidense), es una historia mucho más amable que sale a la calle y nos enseña la ciudad y el campo de Japón. Es un bonito cuento japonés edulcorado por Hollywood que funciona bien gracias, en mi opinión, al actor protagonista, Brendan Fraser, que interpreta a un actor estadounidense que triunfó en Japón hace siete años con un anunció de pasta dentífrica y, que, desde entonces, malvive en el país nipón interpretando pequeños papeles en series y anuncios. Al inicio de la película, una empresa que pone familias en alquiler lo contrata para ir a un funeral e interpretar el papel de americano triste.
Brendan Fraser (1968) se dio a conocer con cuatro comedias estupendas en las que hacía de grandullón bonachón un tanto tontorrón: Encino Man (El hombre de California, 1992), Airheads (Cabezas huecas, 1994), George of the Jungle (George de la jungla, 1997) y Blast from the Past (Buscando a Eva, 1999). Interpretó también varios papeles dramáticos de los que salió bastante bien parado. Se convirtió en una estrella de Hollywood con la trilogía de La momia (1999, 2001 y 2008) y con una versión cinematográfica de Viaje al centro de la tierra (2008). A partir de ahí, Brendan Fraser desapareció. Desapareció de la faz de la tierra. Tal vez, no quiso volver del centro de la tierra. Cuando volvió a aparecer en 2022 para interpretar a un profesor de escritura online con una obesidad mórbida en The Whale (La ballena), papel con el que ganó el Óscar a mejor actor, Brendan Fraser ofreció al público unas cuantas explicaciones para su desaparición durante más de una década: su divorcio en 2007, una serie de operaciones quirúrgicas por las que tuvo que pasar debido a las piruetas que se había prestado a hacer en sus películas de acción, la enfermedad y la muerte de su madre… Todo eso le había sumido en una profunda depresión.
Todo eso y algo más. En algunas entrevistas, argumentó que la razón principal para su depresión había sido una terrible experiencia con Phillip Berk, entonces presidente de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. Tras un almuerzo en 2003, Berk le agarró del culo. Estamos hablando de Brendan Fraser, un tipo que mide un metro noventa y tres centímetros de alto y casi lo mismo de ancho. Estamos hablando que Phillip Berk nació en 1933 y que cuando esto ocurrió tenía setenta años. Berk confesó en sus memorias de 2014 que, efectivamente, le había dado un pellizco en el culo, pero que estaba bromeando. No quiero tomarme ese hecho a la ligera. Un pellizco en el culo puede ser una broma y ha podido ser, durante muchos años, una fea costumbre de ciertas personas con enorme poder. Me horroriza imaginar qué despertó, qué puerta abrió ese pellizco o ese tocamiento de culo en un hombre de un metro noventa y tres de alto y casi lo mismo de ancho. Brendan Fraser es, desde entonces, un americano triste.
Y en Rental Family, Brendan Fraser es un actor triste que interpreta a un actor triste que interpreta a un americano triste en un funeral japonés. En Japón. El personaje de Brendan Fraser es contratado como actor para suplir a un novio, a un padre, a un periodista que se comporta como un hijo… El personaje de Brendan Fraser no es padre, ni es marido, ni prácticamente ha sido hijo en su vida. Sin embargo, comienza a actuar como novio, como padre, como hijo… y se da cuenta de que puede ser útil. Se da cuenta de que los que lo contratan lo necesitan tanto como él a ellos. Se da cuenta de que no ha sido ni hijo, ni padre, ni marido, pero puede llegar a serlo. Puede completar y puede completarse.
Y de una historia japonesa amable a la última película del director estadounidense Jim Jarmusch: Father Mother Sister Brother, estrenada también este viernes. Creo que pocos españoles necesitan que traduzca el título de la cinta: Padre madre hermana hermano. Otra revisión del concepto de familia y de las relaciones familiares. Mucho menos amable. Unos hijos y unos padres que no tienen nada que decirse. Que se mueven entre la nada, el aburrimiento, la tradición, las convenciones y la apariencia. Unas familias que, al final del día, solo comparten fotos de los hijos cuando eran niños. Jarmusch reduce a las familias a viejas fotografías. Sus miembros son, entre ellos, perfectos desconocidos que bien podían haber salido de una tienda de alquiler de trajes de esmoquin.



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