
Ricardo Díez Pellejero
UNA CASA TALLADA PARA ÁNGEL
Tu partida inauguró una eternidad
en la memoria y un vacío
naciente en las pupilas y en el pecho ya exánime
.
Esa perpetuidad sostenemos
frente a la puerta minúscula e imposible
que talló Calero para que tu alma salga
al solanar donde declina y se eleva hacia el Moncayo
un sol
la palabra “POETA”
al acercarme la leo
y suena tu nombre
.
Qué prodigio pródigo fue la vida
qué amarillo veteando el ventanal
en el lacrimal alabastrino
.
Inclino blanca la nuca
hacia la muerte alba y en mis labios
queda callado un “nunca” para siempre
porque hemos empezado una eternidad
que se sostiene sola
sobre el silencio que pronuncias
mientras caminamos aún sobre tus poemas
.
LOS LIBROS DE MARINA HEREDIA
La literatura es un extraño reloj de arena:
al principio
leyendo un poco aprendemos mucho
y más tarde
se ha de leer mucho para seguir aprendiendo un poco
.
Marina, acariciando un gato tan negro como sus ojos
repasa un texto nuevo aún para los nuestros
uno que ya solo leeremos impreso
cuando aprendamos a no ser tiempo
sino tan solo arena
.
UNA POSTERIDAD POCO CONCURRIDA
Escribo para ti
que llegarás por algún azar a perderte
hasta llegar a esta posteridad tan poco concurrida
que dejo como prueba de haber vivido
sin ruidos, sin apreturas
sin nadie que dicte un canon
sobre lo que deba ser una vida
o una voz no disimilar a la tuya
-en nada parecidas sus circunstancias-
si bien en mi corral también anidan
las golondrinas y junto a tus pies
igualmente puede acercarse
el atrevimiento de un gorrión como éste
que es alma de vuelo y arrojo al apropiarse
de la miga del pan de cada día
.
Escribir es retirar la cutícula
desnudar de apariencia a las palabras
mostrarlas enteras, exponer su valor absoluto
para que lo relativices con una lectura apropiadora
como el hambre del gorrión
.
Escribir es macerar el instante
filosofar en la fila del supermercado
ver el campo, el sudor del temporero
el sol ennegrecido por el bochorno
la lágrima por la penuria y la añoranza
la casa lejana y desprovista
y querer ser lucha
es perseverar, preservar un mundo
del que alimentarse
.
Escribir es salir al patio
al balcón, al banco que hay junto a tu casa
y contemplar como la nada nos rodea
por todas partes
como todo se manifiesta
en cada minúsculo vacío
y, como un gorrión osado
debemos volar con atrevimiento
para recoger apenas esta miguita
desprendida del tiempo
.
CON EL POEMA EN UN PUÑO
No puedo escribir un poema
porque mis gatos están maullando demandantes
y saltan insistentes a mi regazo
.
No puedo escribir un poema
porque mi perra requiere salir
y da vueltas nerviosamente
frente a la puerta sellada a cal y a canto
.
No puedo escribir un poema
porque aún no he hecho la comida
y mis hijos
que salieron a descubrir el mundo
volverán en cualquier momento
con hambre de agujero negro
.
No puedo escribir un poema
porque tengo que arreglar la instalación eléctrica
(el cable de algún enchufe habrá perdido aislamiento
pero eso lo descubriremos muchas horas más tarde
después de ir aislando circuitos pacientemente
y renovando elementos, por si acaso…)
.
No puedo escribir un poema está mañana
no, hay muchas cosas que me lo impiden:
he de mandar los papeles
que desde el Ministerio me reclaman
he de resolver muchos asuntos en la oficina
he de visitar a mi madre
llamar a otros parientes
he de cerrar los pedidos
poner la casa en orden
mantener mis escritos humedecidos
con tinta nueva, sí, pero vana…
.
No, hoy no puedo escribir un poema
no, al menos
mientras el mundo me reclame tan prosaicamente
y el horror de las últimas violencias
de este enorme sinsentido
tenga mi corazón aterido
en su puño



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