
Silvia Sotomayor – www.silviasotomayor.com
Hay unos ojitos tristes
que anhelan primaveras de colores
y mariposas revoloteando
entre las flores de los balcones.
.
Inundan sus cuencas las lágrimas,
dejando un cauce de angustia por sus mejillas
y rozando sus labios rosados,
van deshaciendo nudos por la barbilla.
.
– ¡Llorad, rompeos, gritad!,
– clama el corazón por la garganta–
expulsad todo el dolor que oprime, despiadado, nuestras entrañas.
.
Vaciad la oscuridad, la incertidumbre.
Y haced costumbre
del vertido oscuro que atrapa al alma
hasta que sane y renazca,
hasta que se tiña de café intenso
y vuelva a brillar la mirada…
.
No pasa nada,
niña de ojos de luna.
Llora, rómpete,
vomita tu furia, tu rabia
que las lágrimas que hoy atormentan tus días,
están forjando con luz
las que mañana serán tus armas.
.
Esos ojitos castaños, niña,
se encenderán y bailarán de nuevo,
Lo verán, lo verás, niña,
te aseguro que lo veremos–.




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