
Ignacio Corral Tous
Del Preámbulo
Así como todo tiende a desaparecer,
todo tiende también a renacer.
El ciclo sólo se cierra
con tu propia extinción …
y ésta, para ti tan decisiva,
carece de toda importancia
en el Devenir:
de la Nada venimos
y a la Nada regresamos.
.
Materia sustenta a materia:
nada hay más allá.
.
Saludamos a los muertos,
los reverenciamos,
a menudo los glorificamos,
los santificamos, los mitificamos.
Es fácil querer a los muertos,
más difícil es
querer a los vivos.
.
Siempre hay duelo por la pérdida,
siempre …
porque siempre es a uno mismo
a quien se pierde.
.
De la Chrónica:
.
CUANDO UNO NO ENTIENDE
Cuando uno no comprende
las dimensiones del engaño
renunciando a la razón y buscando
en las pasiones una explicación…
cuando uno pierde la confianza
y su Norte busca el Sur
y su paciencia se colma y desvanece.
Cuando uno no entiende,
cuando uno no comprende,
cuando el yo deja de pertenecerte,
cuando te sales de la tangente …
Acude entonces a ayudarte
toda la coherencia que te había abandonado
y salvas tu conciencia
como quien salva su herencia.
Ahí están las ideas
en las que habías dejado de creer
y te abrazan… y te desean…
y ya te acompañan,
como buenas compañeras.
.
CASA MISTERIOSA (REFUGIO)
Hay una casa misteriosa
que aparece en mis sueños,
siempre distinta,
siempre la misma.
No sé si refugio
o casa del desasosiego:
es una casa antigua
que se cae a pedazos.
A veces entro en ella,
otras me quedo fuera
y la contemplo como
si temiera ocuparla .
Esa casa soy yo
y es mi vida: se resquebraja
y se renueva, viene y se va;
es ella quien me contempla.
.
CONJURO
Repito tu nombre, lo repito
una y otra vez para intentar
comprender, entender por qué
esa ausencia, ese rechazo.
Pero las letras bailan en el aire
y no dicen nada, vuelan
libremente y se marchan …
y ya estoy ausente, mi mirada apagada.
Me quedo pues sin presencias,
solo en un tiempo que no es tiempo,
solo en el infinito del vacío
que no sé cómo llenar… y no lleno.
Hasta que algo se enciende
y comprendo, aunque tampoco lo entiendo,
que no es mío ese vacío y que,
con sólo quererlo, todo volverá a estar lleno.
.
EL HOMBRE QUE ESPÍA
Entre las sombras que proyectan las dudas
desde la lumbre de la hoguera,
en esta primavera aún fría,
que no se ha templado todavía,
detecto mi propia sombra,
la sombra del hombre que espía.
Así que me detengo ante ella
y la interrogo, me interrogo
y me presento testigo del deicidio,
pues las sombras son los dioses,
pues las dudas son mi norte.
Y entiendo, iluminado, sí,
que indagar no es el camino,
que dudar no me conduce
sino a perder mi destino,
que sólo en mí mismo he de hallarme,
que he de olvidar cuanto he vivido.
.
Del Épílogo:
.
SUCESIÓN DE SONIDOS DISIDENTES
El silencio absoluto…
la locura.
***
¿A dónde ir?
¿Qué decidir?
¿Para qué la libertad?
***
Los conceptos,
pobres abstracciones,
nos acuchillan la conciencia.
***
Sin mí no soy algo:
conciencia vacía.
***
Inevitable es:
otra vida
resulta imposible.
***
En una sola imagen
inamovible,
todas las certezas.
***
Me detendría
en esa mirada
hasta congelar el tiempo.
***
La herida del sexo
duele como nada
pues duele en la materia.
***
Hacemos oído a los rumores
para poder así
escapar de las certezas.



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