
Kill Bill, dirigida por Quentin Tarantino, 2003-2004.
Noche de bodas (Ready or Not), dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2019.
Noche de bodas 2 (Ready or Not 2: Here I Come), Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, 2026.
Te van a matar (They Will Kill you), dirigida por Kirill Sokolov, 2026.
Fernando Martín Pescador
El próximo viernes, 10 de abril, podremos ver en los cines españoles Kill Bill: The Whole Bloody Affair. Más de cuatro horas y media de largometraje. Esta versión unificada y extendida combina Kill Bill Volumen I y Volumen 2, incluyendo una nueva escena de anime y una escena a color que, originalmente, se estrenó en blanco y negro.
Al principio, los héroes cinematográficos ni se despeinaban. Siempre de punta en blanco, esquivaban las balas que silbaban a su alrededor y no recibían ni un rasguño. Cuando Bruce Lee llamó a Chuck Norris para pedirle que rodaran la famosa escena de El furor del dragón (Meng long guo jiang, 1972) en la que ambos se enfrentarían, el bueno de Chuck le preguntó: «¿Tengo que perder?». Hasta entonces, Bruce Lee siempre había salido victorioso de sus peleas sin apenas recibir un golpe. Tras arduas negociaciones, Norris, entonces campeón mundial de karate, accedió a participar en la película a condición de que, aunque fuera derrotado al final, pudiera ganar en algunos de los lances del combate. Dos años más tarde, Chinatown (Roman Polanski, 1974) sentó un curioso precedente: al comienzo de la película, al personaje protagonista que interpreta Jack Nicholson le rompen la nariz y luce una especie de venda tirita durante casi todo el film. A partir de ese momento, el héroe de una película de acción podía sangrar, sudar e, incluso no cambiarse de ropa en toda la película. Por poner dos ejemplos, podemos mencionar Acorralado (First Blood, 1982, cuya traducción literal sería «primera sangre» – ¿coincidencia?) con Sylvester Stallone y La jungla de cristal (Die Hard, 1988), con Bruce Willis.
Y entonces llegó ella. Uma. Uma Thurman. Tras trabajar juntos en Pulp Fiction (1994), Quentin Tarantino la eligió para interpretar a la novia (así aparece en los créditos, the bride, aunque luego descubrimos que se llama Beatrix Kiddo) en su cuarta película. Una cuarta película que, por su larga duración, se dividió en dos volúmenes que se estrenaron en 2003 y 2004 respectivamente. Tarantino se inspiró en la novela de El conde de Monte Cristo (le tiene que gustar mucho Alejandro Dumas: habla también del novelista francés en Django Unchained, 2009) para escribir una historia de acción en la que la protagonista sangra tantas veces como haga falta. La película comienza con una Uma Thurman vejada, golpeada, ensangrentada. Dada por muerta. Y eso solo es el comienzo. En un momento dado del largometraje, es enterrada a dos metros bajo tierra…
Ya no es novedad que una película de acción sea protagonizada por una mujer. Sin embargo, no es tan fácil verlas sangrar como Beatrix Kiddo en Kill Bill. En estos inicios de 2026, podemos disfrutar en los cines de dos películas cuyas protagonistas sufren múltiples heridas y sangran casi tanto como Beatrix. Son dos películas que mezclan acción, gore, humor y terror a partes iguales. Ambos guiones comparten, además, varios puntos del guion: los malos adoran a Satanás y las protagonistas son dos hermanas que se reencuentran después de que la mayor abandonara a la pequeña. Se trata de Noche de bodas 2 y Te van a matar. A pesar de las coincidencias, ambas películas tienen una frescura que las hace recomendables. En el caso de Noche de bodas 2, aunque la primera entrega es mejor, esta segunda parte no decepcionará a sus seguidores.


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