
Carlos Diest Sánchez
No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
“Alta traición”. José Emilio Pacheco
NO AMO A MÍA PATRIA
.
Escribo dende una ciudat viella
d’o norte —talment d’o sur, dependendo
d’a tuya latitut mientres me leyes—,
una ciudat mielsuda e aspra; fiera
seguntes a opinión mayoritaria
de vecins, visitants e diferents
autoridaz. No siempre vivié aquí.
No siempre veyé estas uembras que a luz
improvisa en carreras e memorias,
—esta ausencia que o cierzo arrocega
e trasfulla en parablas e silencios—.
No la trobé a faltar en a distancia.
Yo no feba part d’a suya arquitectura
de veranos salvaches e aleraus
hibiernos —a primavera e l’agüerro
no existen en este racón d’o mundo—.
E manimenos, siempre he acabau
tornando ta este urdimen d’alma e viento,
de pardiscos tozals e planas amplas;
este estranio forcallo de tres ríos
en metat d’o disierto. Aquí vivo
—agora ya pa cutio— e escribo
sobre tierras e chents que tasament
arribé a esborrallar ta part d’allí
cuan besaba atros cielos e deseyos.
NO AMO MI PATRIA
.
Escribo desde una ciudad vieja
del norte —tal vez del sur, dependiendo
de tu latitud mientras me lees—,
una ciudad calmosa y áspera; fea
según la opinión mayoritaria
de vecinos, visitantes y diferentes
autoridades. No siempre viví aquí.
No siempre vi estas sombras que la luz
improvisa en calles y memorias,
—esta ausencia que el cierzo arrastra
y desordena en palabras y silencios—.
No la eché de menos en la distancia.
Yo no formaba parte de su arquitectura
de veranos salvajes y asolados
inviernos —la primavera y el otoño
no existen en este rincón del mundo—.
Y sin embargo, siempre he acabado
regresando a esta urdimbre de alma y viento,
de cerros parduscos y amplios llanos;
esta extraña confluencia de tres ríos
en mitad del desierto. Aquí vivo
—ahora ya para siempre— y escribo
sobre tierras y gentes que apenas
llegué a bosquejar allá lejos
cuando besaba otros cielos y deseos.
A SUYA FULGOR ABSTRACTA
.
No ceprenes. No creigas ixas voces
que parlan e resonan
en a tuya memoria; son mentira.
No yéranos nusatros
os que ternes buscaban infartables
a desaprebación d’os suyos pais.
No logremos garra vez encanzar
a tempesta, brandiar os nuestros nombres,
alerar-nos, ordenar as enruenas.
No t’enganyes, no suenies con recuerdos
que no fuen. Mira-te arredol, lo veyes?
A nuestra choventut no existió nunca.
SU FULGOR ABSTRACTO
.
No insistas. No creas esas voces
que hablan y resuenan
en tu memoria; son mentira.
No éramos nosotros
los que obstinados buscaban insaciables
la desaprobación de sus padres.
Jamás logramos alcanzar
la tempestad, incendiar nuestros nombres,
devastarnos; ordenar los escombros.
No te engañes, no sueñes con recuerdos
que no fueron. Mira alrededor, ¿lo ves?
Nuestra juventud no existió nunca.
YE INANSIBLE
.
Son chiquetas e pocas, pero aduben.
Son as nuestras parablas. Las amamos.
Nombran totas as cosas,
as que fuen, as que son, as que serán.
Yo aprendo a suya voz. A moniquet
las veigo crear o mundo, nuevo e viello
en un momento. Sé
que dimpués, con a mesma
mesura, con o mesmo implaz,
lo destruirán tot. Pero agora,
existo. E creigo. E ixo ye prou.
ES INASIBLE
.
Son pequeñas y pocas, pero suficientes.
Son nuestras palabras. Las amamos.
Nombran todas las cosas,
las que fueron, las que son, las que serán.
Yo aprendo su voz. Lentamente
las veo crear el mundo, nuevo y viejo
en un momento. Sé
que luego, con la misma
mesura, con el mismo agrado,
lo destruirán todo. Pero ahora,
existo. Y creo. Y eso basta.



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