
Fernando Martín Pescador
The Life of Chuck (La vida de Chuck), dirigida por Mike Flanagan, Intrepid Pictures, QWGmire & Red Room Pictures, 2024.
The Running Man, dirigida por Edgar Wright, Paramount Pictures, 2025.
The Long Walk (La larga marcha en España y Camina o muere en Hispanoamérica), dirigida por Francis Lawrence, Vertigo Entertainment New Line Cinema & Lionsgate Films, 2025.
Stephen King es el autor vivo cuyas obras han inspirado más adaptaciones cinematográficas. Más de ochenta, si hablamos de series y películas. Sesenta y seis, si solo tenemos en cuenta los largometrajes. Solo otro autor, William Shakespeare, ha inspirado más obras del séptimo arte. En la actualidad tenemos tres películas en la cartelera española inspiradas en relatos de King y, a comienzos de 2025 hubo una más, The Monkey (El mono, dirigida por Osgood Perkins, 2025). Incluir su nombre en los créditos y en los carteles de las películas se ha convertido en un reclamo, en la garantía de una denominación de origen.
Stephen Edwin King nació en Portland, en el estado de Maine en 1947. Cuando tenía dos años, su padre los abandonó. Su madre sacó adelante a su hermano mayor y a Stephen pasando grandes penurias económicas. King estudió Filología Inglesa en la Universidad. Allí conoció a su mujer con la que está casado desde 1971. Tienen tres hijos.
En 1974 publicó su primera novela, Carrie. La edición de bolsillo vendió un millón de ejemplares en menos de un año. En 1977 publicó El resplandor (The Shining), que fue llevada al cine por Stanley Kubrick en 1980. No es ni la mejor novela de King, ni la mejor película de Kubrick. Sin embargo, la interpretación de Jack Nicholson y algunas de las imágenes del largometraje han pasado a la historia del cine. A Stephen King no le gustó la versión de Kubrick, por lo que decidió escribir el guion de una miniserie con el mismo título, dirigida por Mick Garris, que se estrenó en 1997 y tuvo como localización el Hotel Stanley, en el estado de Colorado, hotel en el que se inspiró para escribir El Resplandor. De hecho, la historia refleja un momento de la vida de King, quien, durante esa década, tuvo serios problemas de alcoholismo.
En 1977, además de seguir publicando con su nombre, King decide comenzar a firmar una serie de libros con un pseudónimo, Richard Bachman. Según el escritor, dos fueron las razones para hacerlo. Por un lado, ya se había dado cuenta de que su nombre se había convertido en un sello de garantía. Sus libros ya venían con una denominación de origen. Stephen King sentía curiosidad por ver si sus libros vendían más sencillamente por ir firmados con su nombre. Enseguida se dio cuenta de que eso era así: vendía mucho menos con la firma de Richard Bachman. La segunda razón para inventarse un escritor nuevo (en su autobiografía ficticia, Richard Bachman era un granjero de New Hampshire que había trabajado en la marina mercante y había perdido un hijo en un terrible accidente) era para sortear una regla no escrita por la que las editoriales estadounidenses no querían publicar dos libros del mismo autor en un mismo año.
Curiosamente, dos de las películas que en estos momentos tenemos en cartelera fueron firmadas originalmente con el nombre de Richard Bachman: The Long Walk (La larga marcha, 1979) y The Running Man (la traducción del libro publicado en 1982 llevaba el título de El fugitivo). Ambas historias parten de una premisa muy similar: en un Estados Unidos distópico, los protagonistas, que viven en una pobreza extrema, se ven obligados a concursar en un programa televisivo en el que, si pierden, son ejecutados delante de las cámaras. Mientras que La larga marcha no ofrece mucho más que un poco de entretenimiento, The Running Man es una película de acción trepidante que mantiene al espectador en una montaña rusa durante todo el metraje. Es también el mejor papel de Glen Powell como actor protagonista, que en esta ocasión, supera con creces a Arnold Schwarzenegger en su versión de The Running Man (Perseguido) de 1987.

Déjenme recomendarles las mejores películas basadas en historias de Stephen King: La mejor, sin lugar a duda, es The Shawshank Redemption (Cadena perpetua, 1994), dirigida por Frank Darabont e interpretada por Tim Robbins y Morgan Freeman en su mejor momento interpretativo. El guion lo firman el director y el propio Stephen King. En segunda posición, tal vez movido por la nostalgia, Stand By Me (Cuenta conmigo, 1987), dirigida por uno de mis directores favoritos, Rob Reiner, e interpretada por un jovencísimo River Phoenix. Stephen King es también uno de los guionistas del film. En la tercera posición de mi lista personal, va Misery (1990), de nuevo dirigida por Rob Reiner y protagonizada por dos monstruos de la interpretación: James Caan y Kathy Bates. Stephen King firma el guion junto a William Goldman, el guionista de Butch Cassidy and the Sundance Kid (Dos hombres y un destino, 1969). Mi cuarta recomendación es The Green Mile (La milla verde, 1999), con un magnífico Tom Hanks. En la dirección y firma de guion, como en Cadena perpetua, tenemos a Frank Darabont y al propio Stephen King.
En quinta posición, a bastante distancia de las cuatro anteriores (para que nadie se emocione), viene La vida de Chuck, que, tras ser presentada en el festival de Toronto en septiembre de 2024 y de ganar, por sorpresa, el premio otorgado por el público del festival, no ha llegado a las pantallas de cine estadounidenses hasta junio de este año y a las españolas hasta octubre. Tal vez, en esta ocasión, la denominación de origen no ha sido suficiente. Tal vez sea necesario que la película sea de Stephen King y, además, de terror. No es el caso de La vida de Chuck. Es una película sencilla, dividida en tres actos que se presentan en cronología inversa. Es una película sobre el sentido de la vida, sobre la enfermedad, sobre la infancia, sobre los miedos, sobre las aspiraciones del ser humano. La tercera parte se titula como un verso de Walt Whitman, «Contengo multitudes» (I contain multitudes) e intenta explicar el universo que todos llevamos dentro. Un universo que desaparece cuando morimos. Sin ser fantástica, merece ser vista y recomendada. Merece la pena pensar sobre ella. No olvidemos que tiene denominación de origen.




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