
Raquel Bordóns
«Cuando marzo mayea, mayo marcea». Uno de esos múltiples refranes que han acompañado a la humanidad desde hace siglos. Los refranes se consideran formas de sabiduría popular que comenzaron transmitiéndose de forma oral en el Medievo y han viajado de generación en generación hasta llegar a nuestras abuelas. Esto me trae a la mente aquellos trovadores que no eran otra cosa que los precursores de nuestros cantautores. Pero también las letras protagonizan este relato, y ya en el siglo XV el marqués de Santillana escribió Refranes que dicen las viejas tras el fuego (estoy deseando leerlo).
Estos refranes, que surgieron de la necesidad de transmitir conocimientos de toda índole, no siempre eran ciertos. Todos hemos escuchado cientos de refranes como «marzo ventoso, abril lluvioso traen a mayo florido y hermoso». No puedo remediar esbozar una sonrisa al recordar salir estas palabras de boca de mis tías. Y nos daba lo mismo que fuera verdad o mentira. Esas palabras nos abrigaron en nuestra infancia y, como edredones nórdicos, ahora hacemos que abracen a nuestros hijos, con la fiel esperanza de conseguir que no desaparezcan. Cosa que, por supuesto, no ocurrirá con la condición de que aparezcan en redes.
Pero, hablando del mes de marzo, lo que sí sabemos que es verdad es que su nombre deriva de la palabra latina Martius, que era el primer mes del calendario romano como ya sabemos de artículos anteriores. Incluso hoy en día se celebra el Nouruz (Año Nuevo Persa) el día 20 ó 21 del mes de marzo en distintos países: Irán, Afganistán, Tayikistán, Azerbaiyán, partes de Asia Central (Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán) y regiones del Cáucaso. Nouruz significa nuevo día y es la celebración de año nuevo más antigua conocida estando vinculada a la religión zoroastriana.
A su vez, Martius deriva de Mars, el dios romano de la guerra. Y nuevamente nos sorprende este mes siendo aquél en el que empezaba la estación de guerras en época romana. Todo tiene lógica. El frío desaparecía y la tierra emergía al derretirse el hielo que la cubría, lo que hacía más posibles los conflictos bélicos.
Por tanto, marzo va a resultar un mes que desfila marcial al frente de los 11 meses del calendario saltándose todas las normas romanas, julianas y gregorianas, pero regalándonos momentos tan especiales como:
- El equinoccio de primavera (momento en que el día y la noche duran exactamente lo mismo) en el hemisferio norte y el de otoño en el hemisferio sur.
- El día mundial de la felicidad, que se celebra el día 20.
- El día mundial de la poesía, el 21,
- Y el día del agua, el 22.
Todos estos eventos (entre otras festividades y días especiales) adornan nuestro calendario gregoriano, vestido de luces y colores para hacernos olvidar el resto de refranes, veraces o no, que hablan de una inestabilidad climática. Ojalá sigamos escuchando nuestros refranes y, a través de la poesía, seamos capaces de preservar el agua en ambos hemisferios. Esto y sólo esto permitirá que vivamos muchos equinoccios llenos de felicidad.



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