
El verdugo, dirigida por Luis García Berlanga, 1963.
La voz de Hind (Sawt Hind Rajab), escrita y dirigida por Kaouther Ben Hania, 2025.
Un simple accidente (Yek tasadof-e sadeh), dirigida por Jafar Panahi, 2025.
Fernando Martín Pescador
Charo me pide que vea y escriba sobre La voz de Hind, una de las películas candidatas a Mejor largometraje Internacional, representando a Túnez, en la 98ª edición de los premios Oscar cuya ceremonia tuvo lugar hace apenas seis días.
Hind Rajab era una niña palestina de cinco años que viajaba en un coche con sus tíos y primos. El coche fue interceptado por el ejército israelí el 29 de enero de 2024 durante la invasión de la Franja de Gaza. Los ocupantes del vehículo fueron acribillados a tiros, muriendo al instante. Solo Hind Rajab, tal vez por su tamaño, tal vez por su posición en el vehículo consiguió sobrevivir. Así acabó una niña de cinco años, rodeada de familiares muertos, dentro de un coche, con un móvil en la mano. Un familiar de Hind Rajab que vivía en Alemania llamó por teléfono al centro de operaciones de la Media Luna Roja Palestina y les dio el teléfono de Hind Rajab para que pudieran localizarla y rescatarla.
Los empleados de la Media Luna Roja llamaron a Hind y grabaron la conversación que tuvieron con ella. La directora tunecina Kaouther Ben Hania articuló la realización de la película utilizando la voz de Hind Rajab durante esa conversación grabada. La película es una dramatización de lo que ocurrió en el centro de operaciones de la Media Luna Roja Palestina. Todos son actores menos la voz grabada de Hind, que vuelve a la vida cada vez que se proyecta la película. Que vuelve a la vida durante unos noventa minutos para volver a morir asesinada. Una y otra vez. La ambulancia estaba a tan solo ocho minutos del coche donde se encontraba Hind Rajab, pero conseguir el permiso para llegar hasta ella parecía imposible.
Esta producción franco-tunecina se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia en septiembre de 2025, donde ganó el León de Plata del Gran Premio del Jurado. Se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Toronto y participó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en la sección Perlas, donde ganó el Premio del Público, convirtiéndose en la película más votada por el público en la historia del festival. Poco después, fue seleccionada para representar a Túnez en los Óscar.
Cuando terminé de ver La voz de Hind, Bob Dylan sonó en mi cabeza: “¿Cuántas veces deben volar las bombas antes de ser prohibidas para siempre?” (How many times must the cannonballs fly / Before they’re forever banned?).
Otra de las películas nominadas a Mejor largometraje Internacional en los Oscar 2026 es Un simple accidente, una cinta de producción francesa, dirigida por el iraní Jafar Panahi. La película fue filmada secretamente en Irán, usando solamente dos coches para los actores y el equipo de filmación. El rodaje apenas duró veinte días, ya que, al final, fueron detenidos por la policía, que, rápidamente, les confiscó la cámara que estaban usando para el rodaje. Afortunadamente, habían guardado casi todo lo que habían filmado en un ordenador que la policía no vio durante el arresto. El montaje se hizo en Francia.
La película cuenta la historia de un iraní torturado por el régimen. Había sido arrestado por participar en una protesta que pedía subidas salariales para los trabajadores de su empresa. Un día, de forma fortuita, cree reconocer a uno de sus torturadores en la calle y lo rapta para enterrarlo vivo. En un momento de debilidad, le entran las dudas sobre la identidad de la persona a la que ha atado y amordazado, así que se pone en contacto con otros conciudadanos torturados para que le ayuden a identificarlo. ¿Es posible que le hayan echado el guante a Eghbal Pata de palo, el famoso torturador del régimen iraní? ¿Tendrán el valor suficiente para vengarse por todo el daño que les infligió en prisión? Después de todo, tras su paso por prisión, Vahid, el protagonista, deambula por la vida como un muerto. Cuando se encara con su torturador, le dice: «Me mataste cien veces. ¿Lo has olvidado? Soy un zombi. Uno de los muertos vivientes.»
Un simple accidente es una historia de reconciliación personal (creo que el director ni siquiera insinúa la reconciliación social). Sin embargo, la bonhomía de los personajes principales y el finísimo sentido del humor del director me recuerdan a los protagonistas de El verdugo de Berlanga.
Ni La voz de Hind ni Un simple accidente se llevaron el Oscar. No importa. Sus nominaciones y los premios internacionales que han ido cosechando en su camino hacia Hollywood les han permitido una visibilidad merecida. Tras la ceremonia del pasado domingo, muchas voces en Europa han criticado el silencio de las estrellas de cine estadounidenses ante la barbarie en Oriente Medio. En mi opinión, los académicos y muchas de esas estrellas hacen todo lo que pueden. No debemos olvidar que Joaquin Phoenix, Jonathan Glazer, Alfonso Cuarón, Brad Pitt, Michael Moore y Spike Lee se encuentran entre los productores ejecutivos de La voz de Hind.
Así terminó su monólogo de presentación a la ceremonia de los Oscar el humorista Conan O’Brien: “Ahora, me gustaría hablar en serio. Todos los que están viendo esta ceremonia saben que vivimos tiempos caóticos y aterradores. Es en momentos como estos cuando el mensaje de los Óscar puede adquirir cierta relevancia. Este es el mensaje: 31 países de los cinco continentes están representados en esta ceremonia. Y cada película que mencionamos es el producto de miles de personas y de múltiples lenguas aunando esfuerzos para crear belleza. Esta noche no solo rendimos homenaje al cine, sino a los ideales del arte, de la colaboración, la paciencia y la resiliencia global; esta noche rendimos homenaje, también, a una cualidad que escasea en la actualidad: el optimismo. Así que, os ruego que esta noche celebremos, no porque pensemos que todo va bien, sino porque muchos de nosotros estamos trabajando, poniendo todas nuestras esperanzas, en un futuro mejor.”[1]
Poema Hind Rajab, de Ángel Petisme.
[1] Texto Original: “If I can be serious for just a moment, everyone watching right now around the world is all too aware that these are very chaotic, frightening times, okay? It’s at moments like these that I believe that the Oscars are particularly resonant. Check it out. 31 countries across six continents are represented this evening. And every film we salute is the product of thousands of people speaking different languages, working hard to make something of beauty. We pay tribute tonight, not just to film, but to the ideals of global artistry, collaboration, patience, resilience, and that rarest of qualities today, optimism. So let us please celebrate, not because we think all is well, but because we work and hope for better in the days ahead.”


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