
Fernando Martín Pescador
Estas son las tijeras de la madre de Gerardo. De joven, la madre de Gerardo fue costurera. Les cosía a las señoronas de Gibraltar. Dejó de trabajar cuando se casó con el padre de Gerardo, justo después de la guerra. De esto ya hace mucho tiempo, porque Gerardo nació en 1948. Pero la madre de Gerardo, ya de casada, siguió cosiendo por puro gusto. Puede que Gerardo llegara a utilizar estas tijeras cuando era niño. Y puede que su madre le recordara en varias ocasiones que no se corre con unas tijeras en la mano. El caso es que, tras la muerte de su madre, Gerardo guardó las tijeras y un día les hizo una foto. Porque Gerardo es lingüista, escritor y fotógrafo. Gerardo es más cosas, claro. En 2024, Gerardo publicó una novela estupenda que se titula Voz que clama en el estrecho. La tituló así porque Gerardo nació en La Línea de la Concepción, en la provincia de Cádiz, pero una buena parte de su infancia y su adolescencia las pasó en Tánger. En la novela, Gerardo habla de su familia, de la España y del Marruecos de entonces. Gerardo advierte que algunas partes de la novela son verdad y otras son imaginadas. Lo entiendo perfectamente. Porque la verdad a veces hay que imaginarla. En la novela hay un personaje que se llama Gabriel. Gabriel es también lingüista, escritor y fotógrafo. Gabriel es más cosas, claro. Imagino a Gabriel publicando un libro dentro de la novela de Gerardo. Un libro que hable de su familia. E imagino a Gabriel colocando dentro a un personaje que también sea lingüista, escritor y fotógrafo. Un personaje cuyo nombre empiece también por ge. Y este personaje escriba a su vez un libro cuyo protagonista sea también lingüista, escritor y fotógrafo. Y que su nombre también comience por ge. Y así hasta que no haya más nombres con ge y el personaje acabe llamándose Gerardo. Lo imagino así todo, porque, a veces, escribir es como correr con unas tijeras en la mano. A veces, fotografiar es como correr con unas tijeras en la mano. A veces, vivir es como correr con unas tijeras en la mano. Unas tijeras como las de la madre de Gerardo, que, de joven, les cosía a las señoronas de Gibraltar.
Gracias a Gerardo Piña-Rosales por regalarnos treinta fotos magníficas para nuestro número de junio. Sus fotografías tienden puentes que unen tres continentes. Ahora, disfrútenlas.


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