
José Antonio Pérez Hernández
En la calma azul del océano inmenso,
donde el horizonte se funde en misterio,
las olas susurran secretos eternos,
y el alma se expande, ligera y sin miedo.
.
Allí donde se alzan las montañas firmes,
picos de granito rozando los cielos,
el viento recorre sus cimas antiguas
llevando promesas de sueños viajeros.
.
Bajo la luz dorada de un sol brillante,
se extienden los campos con sus amapolas.
Un mosaico vivo de tonos y aromas
que baila con brisas suaves y sedosas.
.
Los bosques susurran entre sus abrazos,
frescor de la umbría, caricia en la sombra,
verde profundo, refugio y memoria
de siglos guardados en cortezas y hojas.
.
Océano, montaña, campo y arboleda,
se enlazan sus voces bajo el mismo cielo,
formando un mosaico de vida y belleza
que late vibrante en el corazón ibérico.
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Me embarga el asombro ante tanta grandeza,
el pulso infinito de la madre tierra,
la fuerza tranquila, el arte sin dueño,
que en cada rincón despierta mi espera.
.
Reflexiono en calma, sintiendo en mi pecho
la huella profunda de la naturaleza,
susurros de agua, de roca y de rama,
que enseñan al hombre respeto y pureza.
.
Orgullo y pertenencia brotan en mi canto,
España vestida de esplendor y de encanto.
Mi tierra es un libro de paisajes sanos,
escrito en el alma de quienes la amamos.


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