
Ismael Alonso
Queda el cero,
la nada dolorosa,
el cálido vacío
que llenan
tantas hojas
en blanco.
A mí, en cambio,
me gusta
más el uno:
solitario, solo,
simple esqueje.
Cortas una rama,
tomas una hoja,
eliges un amor.
El uno lo llena
todo,
lo ilumina
todo,
lo colma
todo.
Un día,
un año,
una memoria.
Un empleo,
una hipoteca,
una casa,
un destino.
Un poema,
este,
que se multiplica
en la unidad.
Un río,
un amor.
Un álamo,
una piedra,
un sendero.
Un horizonte
que se deshace,
desmadejado,
en el uno cómplice
de la pupila.


