
“Solías ser frutal, señora mía,
de levantado pecho turbulento
y desde luego de color de rosas
y desde luego de amapolas blancas
por lo imposible de las amapolas.
Pero en tus ojos retozaba el viento
y te arrancaba una mirada tórrida.
Yo en cambio retornaba al verso
y te ignoraba, repitiendo a solas:
¡Guarda, oh pecho, tu pérfido verano
y déjame que solloce sobre tus frutas rojas!”
Pedro Mir, de Poemas de Buen Amor y a veces de Fantasía
.
Aquiles Julián
Provengo
arribo
adquiero carta de presencia
llego calladamente
y amarrado a tus senos
al jugo denso de tus senos
tus tantos senos
tus demasiados senos
colgado del aire de tus senos, mujer
tus dos planetas de la dicha
.
Ciudadanía la que tengo
tus dos pozos
vocabulario que poseo
tus alturas
pan el que me sostiene
tus gorriones
sendas por las que transito
tus hogueras
manantiales en los que me baño
tus dos selvas
casas en la que habito
tus industrias
armas las que yo esgrimo
tus dos lagos
.
Palabras esas las que yo pronuncio
y las que me pronuncian
quedamente
No sé
tus senos. Los construyo
sobre tu propia materia
.
Senosol
.
Oseano
.
Alturas las tuyas las que solo
un alpinista
que ande con algo de lumbre
subterránea
logrará
ascender / descender
o abarcar
en su extensión de locos universos
parajes cimarrones
habitación del júbilo
o alcanzar su metal
piedra que se fragmenta en agua sonora
armándose en tus ojos
.
Los desarmas
.
Son hechos de memoria
o recipientes del olvido
.
Para saberlos bien quiero olvidar tus senos
.
Espacio el tuyo donde la bruma se despeja
.
Tiempos que hacen el tiempo
hechos de carne temporal
que se prolonga
hacia zonas ignotas y lugares distantes
.
¿Dónde nacen
mujer
tus manantiales
esos amaneceres broncos
esos dos astros permanentes
tus confluencias
tu pregón de amor
tus fortalezas
mis cárceles
mis nidos
dónde mis madrigueras se originan?
.
Tan solo quiero desandar esos caminos
ascender / descender
o provocar el vértigo
y levantar en ellos mis dominios
.
Insondables abismos de sus cimas
donde desciendo en toda mi ascendencia
.
Acudo
y me regreso
en torno al abrasarme
quebrarme
o destrozarme
.
Tus senos
mis cadenas
mis árboles
mis nichos
mis alturas
mis cuevas
mis nubes
mis lluvias
mis esquinas
mis puentes
mis palabras
mis ángeles
mi muchedumbre
mi mayoría
mis brasas
mi soledad
mis calles
mis ventanas
mis llaves
mis puertas
mis futuros
mi ausencia
mis poemas
.
Tus senos
mis amigos o mis enemigos
Con ellos, ¡cuántos dos hay en dos, niña!
¡Qué dupla mi alegría y mi tristeza!
Tus dos cotiledones
tus zonas insurgentes
tus dos sublevaciones
.
Por sus laderas
resbalan mis palabras
.
y es un trinar su desnudez vestida
de un vendaval de luchas congénitas, inéditas
y entregas
.
Tus dos plazas sitiadas por mis labios
tus palomas
tus flores
tus historias
mi realidad
mi materia
brasas
duplas crisálidas para las mariposas del amor
.
Por sus profundos pasadizos
sus laberintos secretos
la palabra es ya blanca y corre alada
la palabra es ya nube y llueve tibia
para nutrir la vida y levantarla
.
Esas dos bestias mudas que cabalgo
.
Yo soy el náufrago que se ahoga en ellos
yo soy el del periplo tormentoso
El que truena sus fuerzas en sus costas
y el que en ellos planta su escritura
.
¡Ah, mujer!
¡Ah, candela!
¡Ah, dorada piedra de soledad!
Alto silencio por donde mi voz anda derruida
en torres invertidas que se quiebran
.
¡Ah, templo y más que templo
plaza pública!
Tú
antigua cifra
hecha de polvo y de un sudor que peina canas
que encanecen
sudando / senando / solos
.
Surtidores ancianos que siempre se renuevan
Herencia de siglos y de siglos recibida
.
Tus senos andariegos
eternos en su minuto efímero
relojes que marcan mi hora
guarismos para mi matemática
túmulos
viento
inflorescencia o arcoíris
cristal que esparce nombres
para nombrarlo todo
.
Tus senos
incendios desafiantes
pájaros limitados
en su vuelo hacia alturas más distantes
.
Tus ráfagas
.
Raíz mundial es esa y yo la clamo
zona de luz es esa y yo me embebo
dedos son esos para que me señalen
.
He aquí que hoy defiendo
brazudo
tus alaridos
.
Planto en la historia tu historia
y con tu historia
formo mi propia historia
de inválido agredido
.
Huérfano general, me acojo a su tutela
desterrado final
proclamo en ellos mi patria
y los levanto como mis banderas
.
Florezco y
parto y permanezco
y digo
enervado en mis pelos de silencio
con que trenzo la vida
.
Suscribo la alegría de todos
el derecho de todos
la libertad de todos, para todos
.
Humildándome
suscribo tus columnas



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