
Llegando a casa después de un día de trabajo – Ana Belén Alfonsel Diego
David Botella
La noche de predicados rotos ha caído.
Desde hoy daremos verbos honestos a tanto
La gloria volará en sus finales con puntos y cometas.
Definitivo.
Atrás quedan las barras donde firmar muescas.
Mucho autógrafo, demasiado esfuerzo.
Mi vigor, nuestra furia legítima,
no reposará más en ellas.
Codos morenos sin noches negras.
La de los predicados rotos se queda sin cristales.
Nada que herir.
Todo soldado cojo que quede en trinchera.
Que los amantes hallen
la letra de su punto en el abecedario.
Que las hojas rendidas al canal
se hundan con honores.
Que el trabajo lento y sostenido sea fruto.
Y que todo aquello que nos sonría
encuentre su paz.



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