
Perro con lápiz
Lobos hermanos moran entre carne y hueso.
Uno es criatura bella y virtuosa, dos es bestia con una ira odiosa.
Los imagino famélicos, al escuchar gruñidos,
y encuentro al canino blanco consumido.
Sangre gotea del pelaje negro y me mira
como si siguiese sediento, con hambre
voraz se acerca a mi lado y, como el perro
de las runas, me arranca la mano.
Ahora soy animal y vivo por instinto; me enfado, grito muerdo,
soy un ser distinto.
Un perro sin correa es una amenaza,
un perro salvaje sin bozal quiere ir de caza.
Por eso anhelo el control de un ama,
quiero que me manden, quiero sentir calma.
Quiero ser tu perro fiel, tu esclavo sin rechistar.
Y quiero que puedas lidiar con mi deseo violento
de enredarme por tus piernas,
saciarme con tus adentros,
de dejar tu piel roja y poder morder tu cuerpo.
Y si no estoy bajo tu yugo,
quiero estar encadenado,
porque, si no tengo herida tuya,
prefiero ser perro abandonado.
No tengo control, soy una bestia.
No tengo control, ponedme correa.



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