
Poema e ilustración: Juaco
Y volvieron los adoradores del becerro de Oro
y fueron, cada vez más, legión.
Y en su soberbia
como a un pozo infinito
arrojaron la razón.
.
Les prometieron dádivas, libertad,
mientras ellos, de manera soterrada e inconsciente,
fabricaban las cadenas de su perdición
arrastrándose por el lodazal,
otras por el polvo apenas levantando la testud,
la boca abierta intentando respirar,
gritar.
.
Eran legión, dispuestos a todo por su libertad.
¡Libertad! ¿Qué libertad? ¿La suya?
Empuñaban, a duras penas,
las armas de sus dueños
por una ración de puls
dispuestos a matar al otro,
sin darse cuenta de que el otro, los otros,
de manera cruel, serían ellos.
.
Cuando intentaron ponerse de pie,
mientras gritaban: ¡Libertad!
un escollo, de hierro,
lo impidió.
Eran las cadenas que ellos mismos construyeron,
mientras les prometían libertad.
.
Y volvieron los adoradores del becerro de oro
y fueron, cada vez más, legión.
Y en su soberbia, infinita,
perdieron la razón.



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