LA TORRE DEL OJO

REVISTA DE LITERATURA Y CULTURA

Docena y media de haikus y una rima becqueriana

Desnudo en el sofá – 1,12 x .72 m. – óleo mixto – Hernando Pereira
Me diste lumbre,
fuiste mi abrigo. Nunca
cuando hizo frío.
La noche en vela,
se desahogó en mi lecho,
y se ahogó en mi pena.
Eres mi cielo,
y cuando te entristeces,
me nublo y lluevo.
Tu aliento fue miel.
Una miel derretida
que endulzó mi sed.
Da igual si apagas
la luz de mi atardecer,
yo te amanezco.
Llamé a la noche.
Su puerta oscura me abrió.
Cerró mi albura.
Tacto sedoso
se destila en mi boca.
Néctar de labios.
Dicen que olvide,
que te he de odiar. ¿No saben
que ese es mi mal?
Si es mi remedio
olvidar que la olvido,
dejadme enfermo.
Allí. A lo lejos,
donde el camino acaba,
los pasos tiemblan.
Saltan las ascuas
de tu mirada ardiente.
¡Cómo me abrasan!
Entre arrullos de mar,
engatusan mi tiempo
olas de versos.
Llegó la ausencia.
Esperé a verla partir
desde el olvido.
Como un riachuelo
serpenteó por mi piel.
Nadé en sus aguas.
Saltó en la espuma
ser de mirada húmeda,
que me rogaba.
Dentro de mí
fluyen tus lágrimas.
Empapan mi alma.
Verano tórrido
siega nuestra primavera.
Nos marchitamos.
Yo era la roca,
tú eras el manantial
que la colmaba.

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