
Fernando Martín Pescador
La torre del ojo es un río que se nutre de muchos afluentes (confluyentes, confluentes afluyentes). Es hermoso confluir, fluir de la mano. Uno de esos afluentes es Breverías, el certamen literario que este año ha cumplido su tercera edición. Tal vez porque se ha corrido la voz, tal vez porque el certamen va consolidándose o, tal vez, porque lo hemos anunciado por más vías, el caso es que el número de participantes se ha quintuplicado este año. Hemos recibido textos estupendos que, creíamos, merecían tener más visibilidad. Por eso, hemos decidido no solo publicar a los cinco finalistas, sino que además, hemos seleccionado unos cuantos relatos más que hemos considerado que estaban en sintonía con nuestra publicación. Así pues, nos gustaría comenzar este número agradeciendo a esos participantes que nos han permitido publicar sus cuentos en nuestra revista.
Otro de nuestros afluentes es Tarde de monstruos. Un día al año, un grupo de escritores nos juntamos para leer historias de miedo que hemos escrito para la ocasión. Hemos reunido todas esas historias en un libro (en edición coordinada por Felipe Díaz Pardo) que acaba de ser publicado por la editorial Bohodón. Gracias a los participantes y gracias a la editorial por hacer posible ese libro.
Por último, otro de nuestros afluentes es La Revista de Valdemoro. Su director, José Manuel López de Benito, ha apostado siempre por la cultura. Ha publicado los cuentos ganadores de las tres ediciones de Breverías y cada diciembre, publica una sección de cuentos por Navidad. Se publican cuentos de exactamente cien palabras escritos por veinte autores y son ilustrados por veinte artistas gráficos. Dentro de ese proyecto descubrimos hace unos años a Livia Organista, la joven artista de nuestro número de mayo. Para ella va el cuarto agradecimiento de nuestro editorial del mes. ¡Gracias, Livia, por fluir con nosotros!



Deja un comentario